¿Acaso soy yo guarda de mi hermano?

Esta frase aparece en la Biblia en el relato de Génesis capítulo 4 versículo 9, cuando el Señor interroga a Caín, acerca de dónde estaba su hermano Abel. El resto de la historia la sabemos, pues Caín había ya asesinado a su hermano Abel, en una reacción airada y resultado de su frustración, luego de la presentación de sus ofrendas delante del Señor.

Aunque el contexto hoy es otro, la pregunta sigue siendo supremamente válida, ¿acaso soy yo guarda de mi hermano? y la respuesta podría tener infinidad de variantes, dependiendo de varios aspectos como, por ejemplo: ¿Quién es mi hermano? y Qué es ser guarda?

En el momento que el mundo entero vive se hace mucho más definida la responsabilidad colectiva que tenemos, por encima de la tendencia al individualismo que pareciera ser la consigna de esta generación del sálvese quien pueda.

Permítanme plantear algunas razones por las cuales considero que sí soy guarda de mi hermano.

la primera razón es que es un mandato bíblico, que el Señor planteó muchas veces, a través de las sagradas escrituras. Que el bienestar del otro, del prójimo, debe ser una preocupación para cada uno de nosotros.

La Biblia enseña que si una persona viene a nosotros con hambre, no es suficiente decirle ve en paz; debemos procurar ayudarle y mitigar su hambre; recuerdo siempre la frase que en una ocasión le escuché decir a un habitante de calle: “hasta un pan pequeño se puede partir en varios pedazos, la única diferencia, es que los pedazos quedan más pequeños“.

Cuando nos abstenemos de brindar ayuda a otro que está en necesidad, pensando que lo que vamos a dar nos faltará mañana, es desconocer que la alacena y el lugar de provisión no está en mi casa, sino en la casa de mi padre; por tanto, si acepto esas promesas divinas, el aceite y la harina no van a escasear, ni faltar en mi mesa.

Segunda razón, cuando hemos recibido bendición, de parte del Señor, pero acortamos nuestra mano para ayudar a otros, estamos mostrando una actitud egoísta, recordemos que la Biblia enseña que el Señor nos dá provisión para bendecir la vida del otro, es un asunto de entender y aplicar el principio bíblico, es mejor dar que recibir.

La Biblia es clara, cuando somos generosos, manifestamos el amor de Dios y el mundo entiende que creemos y seguimos a un Dios de amor, que ha prometido que no veremos un justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.

Tercera razón. Ayudando a otros, en medio de esta crisis de pandemia y en medio de esta cuarentena y aislamiento, estamos facilitando que muchas familias necesitadas, no tengan que salir de sus casas a buscar un poco de alimento para los suyos, así contribuimos al cumplimiento del aislamiento social y a detener el avance de la pandemia.

Ayudando a otros, nos ayudamos a nosotros mismos.

Por todo esto, a la pregunta: ¿acaso soy yo guarda de mi hermano? la respuesta es sí, soy guarda de mi hermano, de mi vecino, de mi amigo, de mi familiar y del desconocido, y su vez ellos son guardas de mí.

En este momento y siempre, todos somos guardas de nuestros hermanos.

Por: William Castaño Barón

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