¿Dónde está la mano de Dios?

En las actuales circunstancias de angustia, dolor, incertidumbre y desesperanza que vive el mundo, y de manera muy particular nuestro país, muchos creyentes levantan su mirada y se preguntan ¿dónde está la mano de Dios?

En el libro de Esdras, en el capítulo 7, se narra como el escriba Esdras se presenta delante del rey Artajerjes y le pide su apoyo para darle continuidad a la reconstrucción de la ciudad y el templo en Jerusalén, que habían sido destruidos durante la invasión, por parte de Babilonia, casi 70 años atrás.

En Esdras 7:6 se resume en una frase el resultado de su petición: “Y le concedió el rey todo lo que pidió”…Lo maravilloso no es que le concedió lo que pidió, sino la razón que expone el relator del libro, que con una certeza absoluta y una visión clara de la realidad dice que esto le fue concedido “porque la mano de Jehová Dios estaba sobre Esdras”.

En Esdras 7:9 se relata la llegada de Esdras y sus acompañantes a Jerusalén, luego de un viaje de aproximadamente 1500 KM y unos 4-5 meses de recorrido. De nuevo nos sorprende el relator del libro con una maravillosa y esperanzadora afirmación, que incluye una expresión gramatical que deja claro que no sólo la mano de Dios había estado con él en el comienzo del viaje, durante su recorrido, sino que aun, todavía la “buena mano de Dios estaba con él”. Aleluya, que esperanza, Dios, nuestro Dios sigue siendo el mismo que estuvo con Esdras.

En Esdras 7:28 el mismo escriba Esdras, relatando su viaje y todo lo acontecido, y la manera en que, al iniciar la travesía, vió una y otra vez cómo la mano de Dios estaba con él. Esto lo fortalecía, lo llenaba de esperanza. No confiaba en el rey y su ejército, no tenía su esperanza en la riqueza que le dio para financiar su viaje y la reconstrucción, lo que le llenó de ánimo era saber que la mano de Dios estaba allí siempre, nunca le abandonó la buena mano de Dios.

En Esdras 8:22, Continuando su relato, Esdras afirma de manera maravillosa que no tuvo necesidad de pedir otras cosas como ejército, soldados o protección, ya que estaba seguro que “la mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan”. Eso es confianza, eso fortalece nuestra esperanza hoy, si buscamos a Dios, de corazón, su buena mano estará con nosotros. Si lo abandonamos, nos enfrentaremos con su furor, eso dice Esdras.

Hoy, como en el tiempo de Esdras, queremos ver, podemos ver, la buena y poderosa mano de Dios, sobre nosotros y sobre nuestra nación. Confiemos en que el mismo Dios que estuvo con Esdras, estará con nosotros, su buena mano y sus promesas son vigentes, yo lo creo, amén.

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Por William Castaaño

 

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