Evangelio: ¿Incidir en la sociedad o incidir en las personas?

Durante muchos años, en los procesos excelentes de formación teológica que recibí, escuché una y otra vez esta frase: “La iglesia debe incidir en la sociedad”. Hoy, después de varios años, he vuelto a escuchar esta frase de manera recurrente, y me pregunto si esto es verdad.

Esta semana estuve escuchando una muy buena entrevista que concedió, hace algunos años, mi apreciado colega y amigo Norberto Saracco, argentino él. En esa entrevista, el Dr. Saracco hacía referencia a esta expresión, y me llevó a hacer algunas reflexiones que quiero compartir hoy.

Primera reflexión.

La iglesia está llamada primeramente a cumplir una misión “hacer discípulos en todas las naciones”, esto se logra por medio de la predicación del evangelio, como buenas nuevas a las personas. Dar a conocer el mensaje de redención, el mensaje de salvación a los perdidos, esa es la tarea primaría de la iglesia, por ende, de nosotros, que somos la iglesia.

Segunda reflexión.

Se incide en la vida de personas, no en las estructuras inertes, en las organizaciones, ni en las sociedades. En la medida en que una persona es impactada con el mensaje del evangelio, si reconoce su condición, entrega su vida a Cristo y es nacido de nuevo, habremos incidido decididamente en la vida de esa persona.

Tercera reflexión.

Cuando se incide en la vida de una, dos o miles de personas, los cambios espirituales que en ellos operan, llevan paulatinamente a cambios comportamentales que, paulatinamente, llevarán a cambios dentro de la sociedad. Mayor moralidad, respeto, tolerancia, amor etc. Incidir en la vida espiritual de una persona, traerá como resultado indirecto, una incidencia en la sociedad.

Cuarta reflexión.

Quienes han planteado, generalmente desde el ala liberal de la teología y la sociología, que la iglesia debe incidir en la sociedad, por lo general, no incluye entre sus planes y proyectos la evangelización y el discipulado, sino que generalmente, incluyen el adoctrinamiento sociológico, que busca cambiar las sociedades, pero sin cambiar primeramente a las personas que conforman esa sociedad.

Quinta reflexión.

Si queremos ver cambios estructurales en estas sociedades decadentes y alejadas de Dios, debemos fortalecer todos los mecanismos, estrategias y motivaciones de la evangelización y el discipulado; es cuando el evangelio cambia a las personas, que la suma de esas personas nacidas de nuevo, con el carácter de Cristo impreso en su ser, empiezan a generar cambios sociales, políticos y morales en la sociedad en la cual están inmersos.

Finalmente, estamos llamados como iglesia y como creyentes a incidir en la vida de las personas, de los sujetos perdidos, luego, como resultado de vidas transformadas, tendremos sociedades transformadas.

Seminario bíblico virtual: Visite: www.ministeriosdidaskalia.org

Por William Castaño

 

Leave a Comment