La responsabilidad que tenemos como padres es muy grande. Dios asigna un rol primario a los padres para educar a sus hijos. Él nos considera responsables de nuestros descendientes biológicos y de transmitar la fe a la próxima generación, como ya lo mencionamos.

En el libro de Deuteronomio, Moisés nos da la siguiente instrucción: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos...(Deuteronomio 6:6-7).

Educar a los hijos, sobre todo en los mandamientos deñ Señor, es tarea de los padres y no de los centros académicos; escuelas o colegios; el gobierno, ni la iglesia.

Los profesores de nuestros hijos pueden complementar o apoyar lo que les enseñemos en el hogar, pero jamás reemplazarlo. El libro de Proverbios aconseja a los padres: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo, nunca se apartará de él“. Observamos la sabiduría de este pasaje, pues es incuestionable que la instrucción recibida en la niñez tiene repercusiones en la vida adulta.

Se ha observado que, por el modelo de crianza aplicado a algunos niños, ellos crecen con una idea distorsionada de la masculinidad y presentan una mayor tendencia a experimentar desviaciones en su sexualidad.

Por ejemplo, un padre que es emocionalmente distante de sus hijos podría provocar que ellos se refugien en su madre para encontrar seguridad, sobre cuando ese padre es abusivo en lo físico y en lo emocional.

La niña, por otro lado, podría crecer pensando que los hombres no son confiables, porque si el varón que más debería amarla (su padre) exhibe ese comportamiento, ¿qué puede esperar esa niña del resto de los hombres?.

En otras ocasiones una madre que no respeta a su esposo podría influenciar de manera negativa a su hija y provocar que ella rechace a los hombres.

La madre puede comunicar con sus palabras o sus acciones un mensaje como “tu no necesitas a un hombre” o “¿para qué sirven los hombres?”.

Es posible, que esa niña rechace al sexo opuesto y se refugie en otra mujer, pensando que los hombres no brindan seguridad.

Finalmente, muchos estudios de casos realizados con homosexuales, demuestran que una gran parte de ellos fue iniciado sexualmente, a muy temprana edad, por parte de personas cercanas a su entorno, amigos, parientes, maestros etc; y hay evidencia abundante que plantea que, cuando en una familia o entorno familiar, hay personas con estas orientaciones sexuales distorsionadas, la probabilidad que estas se reproduzcan en otros miembros de la familia es altísima, por el contacto cercano y familiar; esto generalmente incluye incidir en primos, sobrinos y hermanos y llevarlos paulatinamente a una conducta u orientación sexual distorsionada y anti-biblica. .

Tomado del libro: Revolución sexual. Dra. Catherine Scheraldi. Editorial B&H Brodman y Holman LifeWay.

Por: Catherine de Nuñez.

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