La fórmula de la confianza

La confianza es el resultado de la suma de dos factores: Conocimiento y consistencia.

Conocimiento

Es lo que sabemos con respecto a una persona o situación en particular. Tener un conocimiento profundo , verdadero, abundante y correcto sobre una persona o situación invariablemente aumentará o disminuirá nuestra confianza.

El ejemplo más sencillo es el de las relaciones familiares. Si, por ejemplo, sabes que tu padre te ama profundamente, ese mismo conocimiento echa fuera cualquier miedo, a tal punto que te sentirás protegido y en paz bajo su cuidado.

Pero lo contrario también puede ser cierto: Una mala experiencia con un padre puede arruinar tal confianza, a veces, para siempre y sin remedio. Si sabes que tu padre te abandonó a los dos años para irse con otra mujer y que no te llama ni en tu cumpleaños, entonces ese “conocimiento” disminuirá tu confianza en él de una manera profunda.

Consistencia.

De igual manera, la consistencia influye de manera importante en la confianza. Usando el mismo ejemplo del padre que no cumple con sus responsabilidades paternas, supongamos que él intenta recuperar la confianza de sus hijos. Él los reúne pide perdón por los errores del pasado y promete cambiar.

Es muy posible que esto no sea suficiente para recuperar la confianza por completo, pero si el papá comienza a cambiar y sostiene esos cambios positivos por un tiempo razonable, entonces la confianza aumentará poco a poco con el paso de los días. Es por esto que la consistencia (o perseverancia) afecta también la confianza, tanto de forma positiva como negativa.

Un padre puede hacer muchas promesas, pero al menos que sea consistente al cumplirlas, la confianza no aumentará mucho y, por el contrario, puede seguir disminuyendo.

Tomado del libro: Licencia para dudar. De Chris Du-Pond

Por Chris Du-Pond

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