Las iglesias cristianas: La realidad y la necesidad social de su existencia

Me permito dar a conocer cinco razones por las cuales se puede considerar, no sólo necesaria, sino indispensable, la presencia de las diversas expresiones religiosas a través de los lugares de culto propios de cada expresión de fe y creencias, en las diversas comunidades, barrios y comunas de la ciudad y espacios de desarrollo.


1. El ser humano es trascendente y espiritual. A través de la historia y en múltiples estudios e investigaciones realizadas por eruditos, como el investigador rumano Mircea Eliade y la periodista e investigadora científica Elisabeth Culotta, se ha podido establecer que el ser humano es trascendente y que fija su visión de la realidad más allá del horizonte de su propia existencia, y lo proyecta en el reconocimiento de la existencia de realidades que lo superan, por ejemplo, la creencia en seres superiores a él mismo, y la existencia posible o cierta de una realidad más allá de la presente.

La trascendencia pone de manifiesto que el hombre es un ser espiritual, y no puede reducirse a lo material. La religión siempre ha estado presente en las distintas sociedades humanas.

En todas las culturas, desde tiempos Prehistóricos, los humanos han sentido la necesidad de rendir culto a sus divinidades a través de numerosos rituales celebrados en templos y altares construidos para tal fin.

2. El ser humano es un ser religioso. Tal como lo expresara en su momento Agustín de Hipona, el ser humano es, de manera intrínseca, un ser religioso. La expresión latina religere o religiere que dan origen al término religión y religioso, se entienden como la búsqueda permanente del ser humano de religarse, de volver a unirse a ese ser, al cual estuvo unido en algún momento; de allí que se pueda deducir que la necesidad de expresarse, de manera religiosa, es una necesidad básica del ser humano que debe ser satisfecha.

Esa religiosidad presente en los seres humanos, se manifiesta en el establecimiento de una estructura de creencias, el desarrollo de lugares de culto, altares, lugares de reunión colectiva etc.
Investigaciones realizadas por eruditos como Mircea Eliade, ponen de manifiesto que todas las sociedades humanas presentan creencias religiosas, y, a pesar de que la religiosidad no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia, estas tendencias a la religiosidad, siempre han estado presentes y forman parte de esas necesidades básicas que dan plenitud a la existencia humana.

Por su parte, especialistas en ciencias cognitivas como Justin Barret, de la Universidad de Oxford, han asegurado que existen propiedades funcionales en nuestros sistemas cognitivos que nos hacen propicios a la creencia en agentes sobrenaturales. Esto explicaría porque la necesidad religiosa está, no sólo en los componentes emotivos y espirituales, sino también en los cognitivos.

Así las cosas, la religiosidad –asociada tanto al sistema de creencias como de “no creencias”− pareciera ser intrínsecamente humana y cultural, en respuesta a nuestros problemas esenciales.

3. El ser humano es un ser social y colaborativo. ahora se puede hablar de nuestra dimensión social, allí donde la soledad abre paso a la compañía. Y también se puede hablar del amor, como una manifestación mayor que permite resolver las carencias de afecto y amistad.

Compartir con el otro ya es una acción fundamental para empezar a encontrar un alivio existencial y encontrarle encanto a la vida. Amarse el uno al otro es entrar en una relación de sentimientos que ayudan a trascender a nuestra vulnerabilidad e ignorancia frente al cosmos. Por ello muchas religiones fundamentan su sistema de creencias en el amor.

Las religiones pueden ejercer una función práctica y útil, en tanto operen como reguladoras sociales, toda vez que exijan un marco ético −basado en el amor y el bien común−, que contribuya a la paz y convivencia colectiva.

Pueden usar muchos conceptos y recursos psicológicos y metafóricos para mantener el interés de su gente −tales como el perdón y el pecado, el premio y el castigo, el cielo y el infierno, la vida y muerte eternas−, sin embargo, finalmente lo que vale es la convivencia tranquila, con paz y armonía a nivel individual y colectivo. Vivir en familia o en comunidad ayuda a ello. La propia solidaridad es muy poderosa, pues contribuye a crear amor y cuerpo social.

4. Las iglesias cumplen una función social transformadora. La tarea que las iglesias cumplen en las diversas comunidades en las cuales hacen presencia, es tremendamente importante por su capacidad de incidir, de manera positiva, en la conversión y cambio de estilo de vida de miles de personas que por años estuvieron sumidas en las drogas, en la delincuencia, hogares restaurados, familias recuperadas, etc, esta tarea, realizada de manera gratuita por las iglesias, es un gran aporte y apoyo al estado, ya que plantea cómo trabajando hombro a hombro, de manera concertada, se puede lograr muchos cambios y mejoramientos necesarios.

Una persona transformada, incide en la transformación de una familia y ésta, a su vez, incide en la transformación de una comunidad.

Estoy seguro que podemos hacer más y que, debemos hacer más, es por esto que es muy importante que se considere seriamente al conjunto de las iglesias como instituciones esenciales para la salud emocional, espiritual y de formación de valores, de manera paralela a la existencia de los centros primarios de salud, las entidades educativas y de policía etc.

5. Las iglesias deben estar donde el ser humano desarrolla su proyecto de vida. Es por esto que se busca que pueda acceder a ellas de manera expedita, fácil, rápida y con los menores costos de desplazamiento y un menor impacto en la movilidad dentro de la ciudad.

Existen las llamadas necesidades religiosas, de acuerdo e incluso desde ciertos puntos de vista se considera la religión como un servicio. En algunos planes de ordenamiento urbanístico se puede ver a menudo el concepto “dotación de espacios para servicios religiosos o de culto”.

Aunque se puede considerar que la necesidad religiosa es una variable histórica y sociológica, y aunque algunos piensan que no es, ni mucho menos, una constante como el servicio de suministro de agua potable o de recogida y tratamiento de residuos sólidos urbanos, si es claramente una necesidad inherente, intrínseca a la condición humana y debe ser suplida por líderes religiosos, debidamente formados y en lugares acordados y adecuados para tal fin, pero que estén en diálogo permanente con el entorno, de allí que, pensar en relegar a las iglesias a otros espacios, y alejarlas de su entorno natural, es, posiblemente, un error histórico.

Finalmente, las iglesias cristianas reconocemos que nuestra actividad de culto, puede generar altos niveles de impacto y riesgo en la presente coyuntura, es por esto que, estamos dispuestos a una autorregulación en estos y otros temas, y a sujetarnos a lo que se disponga para una sana convivencia social, permitiéndose la adecuación paulatina, progresiva y constructiva, en medio del respeto por las normas constituciones que protejan el derecho a la vida, a la salud , pero también a la libertad de cultos, libertad de conciencia y la igualdad de todas las expresiones religiosas, en materia de derechos y deberes.

Muchas gracias.

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