Pastores del Rebaño

Ese era el título de uno de los primeros libros que, como estudiantes de teología en un seminario, debíamos leer. Nuestros amados profesores de ministerio pastoral o cuidado pastoral, consideraban clave que cada uno de sus estudiantes leyera este libro.

Hoy, después de muchos años, esta expresión vuelve a mi mente, y la razón no es otra que mi respeto y admiración por los verdaderos pastores del rebaño; esos héroes anónimos que junto al personal de salud, los policías y militares, bomberos y defensa civil, junto a miles de voluntarios, se sacrifican en el cumplimiento del deber sagrado que un día aceptaron: Ser pastores del rebaño.

Vienen a mi mente las imágenes de pastores en muchas partes del mundo, luchando hombro a hombro, codo a codo, de manera denodada para que sus feligreses, los miembros de sus iglesias o, simplemente quien lo necesite, tenga una palabra de aliento.

Muchos salen a visitar a los miembros de sus iglesias o a dar consuelo a una familia adolorida por la pérdida de un familiar en Guayaquil, Ecuador, o Cali, Colombia, o en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia o en Lima, Perú. Algunos de ellos van a distribuir mercados, aunque en su casa la escasez es evidente. Se exponen al contagio en los países donde salir con pocas restricciones lo permite; pero ellos tienen claro algo, son pastores del rebaño.

Otros desde muy temprano en la madruga, alistan su cámara y computador para dirigir y predicar en la alborada de su iglesia, o quizá, horas más tarde, participar de un ayuno, que se está volviendo real. Algunos más terminan cada noche con una palabra de aliento en una breve y precaria emisión por Facebook live o zoom, pero llena de la pasión que los envuelve, pues son, pastores del rebaño.

Otros pasan horas y horas preparando enseñanzas, cursos, conferencias o simplemente escribiendo devocionales que luego compartirán con su iglesia y con todo aquel que desea ser reconfortado. Estos también han entendido que su tarea es importante, que no es menos que otras, pues ese es el lugar que Dios les ha concedido, no dejen de hacerlo pastores del rebaño.

Mi reconocimiento póstumo a los pastores que ya ofrendaron su vida en esta lucha contra la pandemia; pastores de Ecuador y Bolivia, y seguramente de muchos más países del mundo, todo mi reconocimiento y respeto. Partieron al encuentro de su Señor cumpliendo la tarea, porque fueron pastores del Rebaño.

¿Qué me motivo a escribir este artículo? Un “teólogo” evangélico liberal, que me preguntó ¿Qué están haciendo los pastores evangélicos? Él, que es un “teólogo evangélico”, de esos que hablan de cómo hacer pastoral en América Latina, pero no son parte de ninguna iglesia, no se congregan, no están bajo autoridad pastoral, muchos de los cuales viven en Europa, pues salieron corriendo de Latinoamérica; y hablan de lectura popular de la Biblia,  pero no creen en la Biblia como Palabra de Dios; hablan de hacer teología del camino, pero reflexionan desde el balcón; esta es mi respuesta apreciado Teólogo, esto es lo que están haciendo los pastores del Rebaño.

Adelante pastores, muy pronto aparecerá el Príncipe de los pastores y tendrás tu galardón, porque eres un pastor del Rebaño.

Si quieres prepararte mejor para servir al Señor, visita:

www.ministeriosdidaskalia.org

Por William Castaño

 

 

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