Predicar el evangelio en medio de una sociedad decadente.

Los últimos meses hemos vivido no sólo la pandemia, sino que, mucho antes de este trágico suceso, ya veníamos asistiendo a las más veloz carrera de la sociedad, en procura de su propia destrucción moral. Vivmos hoy en medio de una sociedad decadente en lo moral y particularmente, una sociedad que pretende vivir sin Dios y sin principios.

Veamos algunas señales de decadencia moral. Que una prestigiosa (ya lo dudo) entidad de nivel mundial, nombre a un “personaje” como Bad Bunny, como el mejor compositor del mundo, es ya una aberración y un insulto a los buenos músicos y al público en general.

Él, como compositor, es vulgar, incita a las drogas, a los excesos sexuales, destruye y maltrata la imagen de las mujeres, etc, etc. Pero lo más grave no es que se le haya nombrado el mejor compositor del mundo; lo más grave es que lo hicieron porque eso es lo que “se vende”, es lo que consume esta sociedad.

De otro lado, el silencio de las organizaciones feministas, que ante ese hecho no dicen nada, pero salen a protestar porque los cristianos defendemos la vida en el vientre materno, es igual o peor señal de decadencia.

Que en Colombia, el personaje más influyente en la juventud sea la “Liendra”, un youtuber de pésima presentación, frívolo, de mal gusto, que trata mal a las personas, se burla de las buenas costumbres, ataca los principios morales etc.

Es ya una muestra que esta sociedad está en franca decadencia. Cuando veo una fotografía del rector de la prestigiosa universidad EAN, me pregunto, cuál es el mensaje que quieren transmitir?

Es un buen mensaje a las nuevas generaciones que una persona que niega su naturaleza de origen, su verdadera condición; pueda ser un buen ejemplo para las futuras generaciones? Creo que es otra señal de estamos pasando los límites de la decencia y la cordura.

Qué podemos hacer? lo que la Biblia dice que debemos hacer cuando la sociedad se desmorona moralmente. Muchos más cuando vemos que aquel día se acerca. Predicar el evangelio, predicar que Cristo puede transformar vidas, levantar una nueva generación, una nueva sociedad.

Pero la verdad es un sola. No serán las leyes, los gobiernos, que lograrán ese cometido; sólo Cristo y el evangelio, nosotros somos sus intrumentos hoy.

Por William Castaño

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