¿Qué pasó con el Avivamiento?

Cuando se hizo evidente que la pandemia sería larga, estando todavía en época de cuarentenas y aislamientos extremos, muchas personas, incluyéndome a mí, expresamos nuestra confianza en Dios y una visión del futuro, en el cual, viviríamos un avivamiento. Trayendo a nuestra memoria bellos relatos de aquellos momentos en los cuales Dios se manifestó en medio de su pueblo de manera sobrenatural.

Hoy, reflexionando acerca de las iglesias, de la reapertura, de la situación espiritual de muchos creyentes, y de la respuesta de los inconversos a esta crisis social y de salud, provocada por la pandemia, nos debemos preguntar ¿Qué pasó con el avivamiento que se esperaba?

En los últimos días he estado hablando con muchos pastores, líderes denominaciones, evangelistas etc, de varios países y, casi sin excepción, todos coincidían en afirmar que tal avivamiento no se ha dado. Pero, en un diálogo sostenido con un pastor amigo de la ciudad de Tuluá, llegamos a una conclusión: El avivamiento si está llegando, pero se ha manifestado en una manera que quizá, no era lo que “nosotros” esperábamos. Más aún, para mi vergüenza, el pastor me recordó que eso exactamente, era lo que yo había escrito, años atrás, en mi libro: Avivamientos, Dios sigue transformando personas, iglesias y naciones.

Entonces, ante la pregunta de si hay o no un avivamiento post pandemia (Entendiendo que ésta no ha terminado). La respuesta es si y no. Permítanme explicar ese dilema.

El avivamiento que muchos esperábamos, con cientos de personas nuevas, recién convertidas, naciendo de nuevo, acudiendo a las iglesias quebrantados y buscando a Dios, después de entender su fragilidad y su temporalidad, arrepintiéndose de sus pecados etc, ese avivamiento, con muy pocas excepciones, no se ha dado.

Hay testimonios de pastores que, de manera valiente, esforzada, acompañados de sus líderes, han realizado un tremendo trabajo evangelístico, de ayuda social, de acompañamiento, de cuidado pastoral, de asistencia y consejería, de cultos al aire libre y de trabajo por redes sociales. La verdad es que muchos coinciden en que las personas parecen más preocupadas por su situación económica (entendible), de salud y de recuperación de sus capacidades de producir, que estar preocupados por su vida espiritual. La fragilidad humana quedó evidenciada, pero también es claro el tema de prioridades, que, en el caso actual, tristemente, antepone lo material a lo espiritual. En síntesis, todavía no hay evidencias tangibles de un avivamiento con crecimiento numérico.

De otro lado, SI hay un gran avivamiento al interior de las iglesias. Muchos pastores lo comparten, algunos con profunda tristeza, otros con la certeza de que está bien. ¿Cuál avivamiento? El otro tipo de avivamiento, el que Dios tenía en su corazón y que, probablemente no habíamos dimensionado.

Cientos de “creyentes” dejaron de congregarse durante la pandemia, así sus iglesias tuvieran culto vía internet, otros lo siguieron haciendo; pero, pasada la pandemia, unos y otros no regresaron a congregarse; algunos con explicaciones válidas, por asuntos de bio-seguridad, pero la mayoría, sin ninguna justificación, ya que son los mismos que frecuentan bancos, centros comerciales, lugares turísticos, transporte público, etc.

¿Qué pasó? Parece que el avivamiento es un acto soberano de Dios de purificación de su iglesia. Esta pandemia probó la fe y las convicciones de los creyentes, y muchos no pasaron la prueba. Algunos siguen enojados con Dios, culpándolo de la pandemia, otros se acomodaron a la comodidad del culto en casa vía internet, otros sucumbieron ante la idea que trabajar, trabajar y trabajar, les va a ayudar a recuperarse económicamente, pero muchos, simplemente eran asistentes ocasionales, lo que yo he llamado “gente agradecida con Dios”, deslumbrados por el evangelio, pero no nacidos de nuevo, no eran discípulos.

Que viva el avivamiento de la purificación de la iglesia, de la prueba de fe, ahora sí sabremos quién es quién y con quien contamos realmente. Con el trabajo y el testimonio de este grupo, de este remante fiel, pronto tendremos un avivamiento con conversiones, transformaciones personales y cambios sociales.

Si quiere recibir gratuitamente y en PDF mi libro sobre los avivamientos, escriba a william.castano.baron@gmail.com con nombres completos y número de whatsApp.

William Castaño

 

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